Un machete, fe y una promesa de amor: los secretos de Ingolotti para meter a Atlético en semifinales
En una noche de fiesta en 25 de Mayo y Chile, Atlético Tucumán logró la clasificación a las semifinales de la Copa Argentina después de 9 años. El equipo dirigido por Julio Falcioni debió remontar un polémico penal cobrado por Jorge Baliño y el VAR, y reaccionó con carácter hasta alcanzar el agónico empate sobre la hora con un gol de Alexis Canelo. La definición llegó por penales, el escenario donde Luis Ingolotti se transformó en la gran figura de la velada.
Detrás de sus intervenciones ante los remates de Villalba, Vigo y Arce hubo una preparación meticulosa combinada con una profunda devoción. Junto a la línea de meta, el arquero contó con un «machete» con información detallada sobre los pateadores rivales, que repasaba segundos antes de cada ejecución para anticipar la dirección de los remates. A ese respaldo táctico se sumó un elemento espiritual: una pequeña figura de la Virgen ubicada junto al arco, que lo acompañó en los momentos de mayor tensión.
Ingolotti se hizo gigante bajo los tres palos al atajar 3 penales, desatando la euforia de todo el Pueblo Decano y sosteniendo la ilusión de pelear por el título nacional. Tras el triunfo, su esposa compartió en redes un mensaje con tono premonitorio: un chat de la noche anterior en el que Luis le había escrito «Dos penales voy a atajar y vamos a ganar, acordate».