El atleta taficeño Etín Manca pedaleó más de 340 km hasta Salta para celebrar 23 años de vida tras un trasplante
A más de dos décadas de haber recibido un trasplante hepático, el reconocido deportista completó una travesía en bicicleta junto a sus amigos para llegar a la Fiesta del Milagro. Con carteles y emoción a flor de piel, llevó un contundente mensaje a favor de la donación de órganos.
En una nueva edición de la tradicional Fiesta del Milagro en Salta, las calles de la capital se llenaron de historias de fe, promesa y agradecimiento. Entre las miles de personas que arribaron a la plaza central, la llegada de un grupo de ciclistas se robó las miradas y los aplausos: al frente venía Etín Manca, el reconocido atleta taficeño, quien completó más de 340 kilómetros sobre dos ruedas con el corazón colmado de gratitud.
El desafío deportivo tuvo un motor profundamente personal. Hace 23 años, Manca recibió un trasplante de hígado que cambió su vida para siempre. Desde entonces, el deportista ha sido un embajador incansable de la actividad física y de la vida saludable, demostrando en cada meta que un trasplante abre las puertas a un futuro pleno.
La fuerza de la amistad y el camino
La travesía no fue en solitario. Fieles a la lealtad que los une, sus amigos y compañeros de pedaleo lo escoltaron a lo largo de todo el trayecto, partiendo desde los valles tucumanos para acompañar su causa.
Al cruzar la meta frente a la Catedral y sostener una bandera con la leyenda “Donar órganos es donar vida”, la emoción quebró la voz del deportista. Entre lágrimas y abrazos con sus afectos, Etín expresó ante los micrófonos:
“El trasplante es algo maravilloso que me permite venir pedaleando 340 kilómetros con todos ellos. Ellos no me dejan solo con la campaña. Vengo a agradecer a la Virgen, a agradecer la vida; la vida es maravillosa y hay que disfrutarla. Que la sociedad tome conciencia sobre la donación de órganos”.
Concientizar sobre ruedas
Más allá de la devoción religiosa y del reto físico que implica cruzar la geografía del norte argentino en bicicleta, el paso de Manca y su equipo dejó una marca imborrable en la jornada: recordar que la donación de órganos transforma el dolor en segundas oportunidades y que, gracias a la solidaridad de un donante, hoy un orgullo de Tafí Viejo sigue rodando y contagiando vida.